A pesar de haber comenzado mi viaje por el aprendizaje hace muuuchos años, nunca es tarde para seguir experimentando nuevas aventuras, y os aseguro que ésta promete ser muy enriquecedora para mí. Y espero que nos sirva para intercambiar conocimientos y opiniones a todos los que os atreváis a acompañarme. Me entusiasma la curiosidad de los niños y sus ganas de aprenderlo todo. Bien es verdad que todos somos diferentes y cada uno necesita una forma especial de continuar ese camino que emprendemos...¿desde que nacemos? ¿antes de nacer? hay algunos pensadores que se atreven incluso a decir que muchos años antes, con el entorno cultural de la madre, sus hábitos, su salud física, y otros muchos factores, ya estamos influyendo en su futuro desarrollo. Aunque sea un proyecto ambicioso, trataré de abarcar estas cuestiones, para contribuir a que los más pequeños consigan obtener el máximo provecho de los recursos que cada uno posee, en el comienzo de su andadura por la senda de la Educación.
Cuanto antes empecemos a familiarizar a nuestros bebés con los libros, antes se iniciarán en el mundo del lenguaje, facilitándoles su aprendizaje y a expresarse correctamente en el futuro.
Los bebés nacen, además de la satisfacción de las necesidades primarias y por supuesto de afecto, con una necesidad de estimulación hacia la palabra, tanto oral como escrita, y dependen de los adultos para conseguirlo.
Desde los primeros meses puede disfrutar de los diferentes colores y formas que ofrecen las imágenes, así como de nuestra demostración de cariño prestándole el tiempo y la dedicación necesarios para comenzar a estimularlos con esta preciada herramienta.
A partir de los seis meses, que ya puede comenzar a sentarse, el bebé puede empezar a disfrutar de sus primeros libros, que están especialmente diseñados para ellos, diferentes por sus materiales; tela, cartón , con sonidos, de plástico ideados para jugar en el baño, etc.
Al principio los utilizarán como un juguete más, algo que les llama la atención, algo para tocar, manipular, tirar, pero pronto se convertirán en un objeto para jugar con la imaginación, con el pensamiento y con el lenguaje. Empezarán a interesarse por sus historias y querrán escuchar una y otra vez sus cuentos preferidos. Esto también es importante, ya que la repetición ayudará a adquirir memorización y noción de secuencia.
Cuando leemos un cuento estamos interactuando con el bebé, empleamos distintas voces y ruidos: agudos, graves, de niños, de animales, etc. A ellos no les interesan tanto los contenidos como la sonoridad de las palabras.
El libro permite que el bebé aprenda y desarrolle su capacidad de atención y de expresión.
Los padres constituyen un determinante en el desarrollo del hábito de la lectura, ya que los niños imitan todo lo que ven.
En lasprimeras etapas del desarrollo cerebral del bebé, el juego es fundamental para ir adquiriendo mayores habilidades, que le ayudarán en su proceso de enseñanza-aprendizaje en el futuro, además de estrechar los lazos de unión con sus padres.
Con el juego se desarrolla la memoria y el lenguaje, se aprende el funcionamiento de las cosas y se facilita la adaptación al entorno,claro síntoma del desarrollo de su inteligencia. Aunque nos parezca que el bebé está centrado en este tiempo sólo en comer y dormir, su cerebro no deja de modificar esquemas y adquirir nuevos con cada contacto que le ofrecemos. No podemos esperar mucha interacción con un recién nacido, pero desde los primeros momentos el bebé se muestra muy interesado por todo lo que ocurre a su alrededor. Lo que más le llamará la atención será el sonido de nuestra voz, los gestos de nuestra cara y sobre todo nuestro contacto. En el transcurso de unos pocos meses ya estará preparado para interrelacionarse con nosotros, a través de sus miradas sonrisas y gorjeos. En el denominado "Periodo Sensoriomotor" según Piaget, "el juego se caracteriza por el hecho de prolongar la ejecución de alguna acción, por el puro placer funcional" Los bebés juegan con sus manos y pies, balbuceando, haciendo burbujas con la saliva... Hemos de ayudarle a perfeccionar sus posibilidades hasta que por fin consiga coger y tirar cosas con las manos. Para ellos los juguetes no significan nada si no hay alguien detrás que le haga aprovechar su estimulación. El juego es aprendizaje. Como en todo, cada bebé lleva su ritmo y cada uno manifestará interés por unos juegos frente a otros. A partir de los 6 meses con un nuevo avance motor, les podemos proporcionar juguetes como pelotas, peluches, o juegos clásicos como el cucutrás para ayudarle a entender que los objetos no desaparecen cuando no están al alcance de su vista. Se recomiendan juegos funcionales, de acción, de sensaciones y movimientos;como jugar con sus dedos, los cinco lobitos o la lectura de cuentos empleando diferentes tonos de voz.
Numerosos estudios avalan la notable influencia que para el desarrollo del cerebro infantil supone la música, en su aspecto intelectual, auditivo, sensorial, del habla y motriz, en especial la música clásica que, según todos los indicios, es la preferida por los bebés aunque, como ya se mencionó anteriormente, cada ser conlleva un patrón diferente de aprendizaje, e incluso puede mostrar atracción por distintos tipos de música según la etapa en que se encuentre.
Según algunos estudios, los bebés aprenden a hablar llevando a cabo un examen del lenguaje y de su ritmo. La comprensión de las palabras se produce gracias a la repetitividad de los sonidos y de su frecuencia, características que son propias de la música. El investigador Edwin Gordon, en su conferencia en Roma en 2002, nos decía:“La música no es un idioma, no tiene sustantivos, verbos, adjetivos, pero la manera en que la aprendemos es idéntica a como aprendemos nuestro idioma. (…) La enseñanza es inducida, es algo que proviene del externo. La educación es en cambio lo que se extrae del interior de una persona a través de la intuición. Lo que se debería hacer entonces es educar a los niños a la música, no enseñársela. Hay muchos modos de hacerlo pero quisiera comenzar hablando de algunas investigaciones que he desarrollado, que pueden ayudarles a entender mejor.Sabemos que más palabras escucha un niño en su fase de enculturación, más inteligente (desde el punto de vista lógico-verbal) será de grande. En música, de la misma manera, mayor es la variedad de música que un niño escucha, mayor será de grande su inteligencia musical. A través de nuestras investigaciones hemos podido constatar que la mejor manera de alcanzar este objetivo es cantándole al niño lo más tempranamente posible, apenas nace, de manera muy comunicativa. (…) La música no posee una gramática pero sí una sintaxis, que viene a ser el orden lógico de los sonidos.”
Cuando utilizamos las canciones infantiles para interactuar con los bebés, basadas en sílabas rimadas y repetitivas con ritmo y acompañadas de gestos, les facilitamos la adquisición del habla y la comprensión del significado de cada palabra.
Con la educación musical temprana trabajamos:
El desarrollo de la voz: lenguaje y canto.
El contacto con las fuentes sonoras a través de materiales diversos: objetos e instrumentos.
El reconocimiento y la representación en cuanto a la duración, intensidad, altura, timbre, etc., del sonido.
El desarrollo de la percepción auditiva y del pensamiento musical.
La utilización del movimiento como medio de expresión y sensibilización motriz, visual y auditiva, para conocer el propio cuerpo, desarrollar el sentido rítmico y fomentar las relaciones sociales.
Preparar su aprendizaje en matemáticas, pues la música es pura matemática.
Facilita el aprendizaje de otros idiomas, potenciando su memoria.
La estimulación del cerebro infantil comienza mucho antes de nacer. El feto es activo, sensible y muy influenciable. Las investigaciones nos dicen que los bebés llegan al mundo biológicamente preparados para obtener lo que necesitan indicándolo a sus cuidadores de alguna manera para que se preste atención a esas necesidades. Antes se pensaba que el cerebro fetal era inmaduro, incapaz de pensar o tener memoria y que no era posible ningún proceso de aprendizaje que no fuese una respuesta refleja pero, en la actualidad, numerosas investigaciones relacionadas con la estimulación prenatal, afirman que el bebé, antes de nacer, es capaz de procesar información de diversos estímulos y que existe una relación entre el desarrollo del cerebro y los órganos de los sentidos del bebé dentro del útero. Que el feto capta emociones (debido a la circulación de dopamina y serotonina en el torrente sanguíneo), explica, por ejemplo, el inadecuado aumento de peso en bebés con estrés excesivo en la futura madre. Si aceptamos la idea de la inteligencia prenatal, también podemos aceptar la idea de la estimulación durante el embarazo, y su influencia sobre el desarrollo de la inteligencia del bebé y el incremento de su capacidad de aprender una vez ha nacido.
Un estudio realizado por la Dra. Beatriz Manrique (Del Centro de Investigaciones para el Desarrollo Integral Humano a través de la Comunidad, en Venezuela) sobre estimulación pre y posnatal concluye que “los bebés estimulados muestran una mayor capacidad de seguimiento visual y auditivo a estímulos animados e inanimados, mejor control cefálico, movimientos y tono muscular “
Ya Santiago Ramón y Cajal nos decía “Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.” así es desde las primeras divisiones de células que tienen lugar durante el embarazo, hasta el final de la vida, lo que se denomina plasticidad cerebral, y lo que nos permite adaptarnos al medio ambiente en el que vivimos. Los niños nacen con 100 billones de neuronas o células nerviosas desconectadas. Las conexiones sinápticas que se desarrollan en el cerebro del bebé determinan su estructura, y se ha comprobado que la estimulación prenatal favorece el incremento de estas conexiones. Proporcionando estímulos al bebé por nacer, favorecemos estas conexiones que, de no establecerse, acabarían con la muerte de las neuronas no estimuladas.
Para conseguir un desarrollo saludable del cerebro en el bebé:
Evitar beber, fumar o cualquier tipo de drogas.
Dieta equilibrada. Controlar el exceso de aumento de peso. Ingesta frecuente de pescado
Seguir los consejos del médico en cuanto al aporte de vitaminas necesario, como vitaminas del complejo B, incluyendo ácido fólico, esencial para el desarrollo del feto, especialmente durante el primer mes de gestación, Yodo: necesario para hacer la hormona tiroidea, que es esencial para el desarrollo del cerebro (sal de mesa yodada). Mantener especialmente vigilado el hierro, necesario para producir suficientes glóbulos rojos para transportar oxígeno al bebé, imprescindibles para el cerebro y el cuerpo en crecimiento.
Ejercicio moderado.
Mantener un estado emocional sin exceso de estrés.
En cuanto a las técnicas de estimulación, éstas son algunas:
1. Técnica Táctil:
“Se puede utilizar diversos instrumentos (masajeadores, texturas), aplicados a nivel del dorso fetal, a través del vientre materno. Su aplicación a diferentes presiones genera vibraciones que se transmiten a través del líquido amniótico y son captados por el bebé. Este estímulo se desarrolla en el tercer mes de gestación , produciendo así cambios físicos como es el movimiento del bebé”
2. Técnica Visual:
Se realiza en forma más efectiva a partir del cuarto mes de gestación; con la utilización de la luz artificial y natural. Los fotones de luz que llegan al feto a través de la pared abdominal de la madre estimulan los movimientos o la aceleración de la frecuencia cardiaca. Esto permitirá al bebé en edad temprana una mejor discriminación visual, así como una mejor orientación y dirección.
3. Técnica Auditiva:
El sentido del oído es el primero en desarrollarse. Muchos investigadores creen que ponerle música al bebé durante su vida intrauterina, incrementa su habilidad para aprender y hará que su inteligencia se desarrolle de forma más veloz después de nacer. Los bebés han demostrado que reconocen voces y música que escucharon antes de nacer, y que tienen un efecto calmante sobre ellos.
4. Técnica Motora:
A partir la décima semana de gestación, comienzan a formar los canales semicirculares relacionados con el equilibrio. La estimulación se realiza por las diferentes posiciones que toma la madre durante el embarazo en su vida normal o a través de los ejercicios físicos apoyados por una respiración adecuada.